Siniestro Total
¿Indemnización o reparación?

El paso del tiempo todo lo cambia y los seguros no iban a ser menos. 

 

En las últimas décadas se viene produciendo una situación, cuanto menos, paradójica: los modelos de fabricación en masa y el encarecimiento de la mano de obra mecánica han supuesto que resulte más económico comprar un coche nuevo que reparar uno dañado por poca que sea la afección.

 

Estas circunstancias, el encarecimiento de las reparaciones y la disminución del precio de fabricación, como decimos, tienen una incidencia directa en el mercado asegurador y, sobretodo cuando se produce un siniestro total. Siniestro total no es más que aquel supuesto en el que el/los perito(s) interviniente(s) concluye(n) que resulta más económico sustituir un coche accidentado que repararlo. 

 

Las aseguradoras, en virtud del contrato de seguro, juegan un papel clave de producirse un siniestro total: son ellas las que, en primera instancia, van a tomar la decisión entre reparar o sustituirAsimismo y por todo lo apuntalado en el inicio, se aprecia como cada vez más las aseguradoras prefieren indemnizar, incluso al acaecer un siniestro del que se desprenden unos daños normales y cuya reparación no es muy costosa.

 

El problema radica en que los ofrecimientos indemnizatorios de las aseguradoras suelen ser a la baja, decantándose el damnificado por la reparación del vehículo. Esta usual disyuntiva ha llegado en no pocas ocasiones a nuestros Tribunales, siendo la Sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra 295/2019, de 22 de mayo, una de las más recientes y claras resoluciones a este respecto y que debemos analiza.

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Previas consideraciones

Esta sentencia, comienza desde un punto que a nosotros particularmente nos resulta esclarecedor sobre el sentido final de la sentencia: la Audiencia inicia su argumentario haciendo alusión al artículo 1902 del Código Civil en cuanto básico precepto regulador de la culpa extracontractual” y su finalidad de REPARACIÓN ABSOLUTA DE LOS DAÑOS CAUSADOS, tal que se procure conseguir una idéntica situación a la que se encontraba antes del acaecimiento del evento dañoso.

 

Antes de entrar a valorar el fondo jurídico de la cuestión, en la Sentencia se hace alusión que no estamos ante una materia pacífica, no siendo coincidentes todas las resoluciones de las Audiencias Provinciales, por lo que habrá de estarse al caso concreto y a la región dónde nos encontremos. 

Valoraciones Jurídicas

Los Magistrados de la AP de Pontevedra establecen de una manera taxativa las pautas que han de tenerse en cuenta para la resolución de estos conflictos, por lo que no podemos sino pasar a reproducir los puntos clave:

 

debe accederse a la reparación aún cuando se supere el valor venal siempre que la diferencia no sea desorbitada, porque en este caso no puede dejarse en manos del responsable la forma en la que debe procederse a la reparación del mal causado, y ha de estimarse el interés del perjudicado encaminado a obtener la íntegra reparación de su vehículo, a tenor del principio jurídico de la «restitutio in integrum» que informa el art. 1.902 Cc, que tiende al exacto restablecimiento del patrimonio afectado, sin que puede imponerse al perjudicado renunciar a la reparación de su vehículo salvo que su valor fuese notoriamente desproporcionado en relación al valor real del automóvil o resultase contraria a los principios de equidad para el actor; la doctrina jurisprudencial…)”

 

“La pauta que normalmente ha de seguirse en estos casos es la de respetar el importe de la factura satisfecha por la reparación, que ha de primar sobre el valor real del vehículo aun cuando lo supere, pues no puede resultar indiferente al propietario ni, en consecuencia, puede obligársele, el sustituir su propio automóvil por otro ajeno que, aunque de características semejantes, poca o ninguna confianza ha de merecerle, al desconocer tanto el uso como conservación y cuidados a los que anteriormente estuvo sometido. Principio rector que tendrá la necesaria y justa moderación cuando la suma a la que asciende la reparación no sólo exceda del valor venal, sino que resulte totalmente desproporcionada con éste, pues esa desproporción revela que la reparación, además de antieconómica, hubo de traducirse en un notable incremento del valor del vehículo con respecto al que le correspondería en su estado anterior…»

 

procederá la «restitutio in natura» [reparación], aunque el importe de reparación exceda el valor venal, siempre que concurra… que la reparación haya sido real, es decir, que efectivamente se haya verificado o, al menos, SE ACREDITE DE MODO CUMPLIDO QUE LA OBRA RESTAURADORA VA A EFECTUARSE [es decir], ha de justificarse, bien que la reparación ha sido efectuada «ex ante», bien que verdaderamente va a aplicarse a tal fin la suma concedida, y es que, de no ser así, quedaría al libre arbitrio del perjudicado destinar el «quantum» resarcitorio a esa u otra finalidad diversa, con lo que podría producirse una situación de enriquecimiento injusto, que no es posible amparar, y se hace preciso prevenir; y, segundo, que entre el coste de la reparación y el valor del vehículo no se aprecie una desproporción irrazonable, toda vez que la indemnización tampoco puede quedar al mero capricho del perjudicado.»

 

Conclusión

De todo lo anteriormente expuesto por la Sentencia de Pontevedra en alusión a la jurisprudencia del Tribunal Supremo podemos extraer las siguientes conclusiones en los Supuestos de Siniestro Total y controversia entre la voluntad del perjudicado de reparar y la de la aseguradora de indemnizar:

Regla general

Debe primar la voluntad de reparación del damnificado, en cuanto que dicha pretensión encuentra su amparo en el artículo 1902 del CC como precepto rector de la responsabilidad extracontractual, en su acepción de “restitución in natura”.

Requisito

La reparación ha de haberse realizado o, en su defecto, se acredite a modo cumplido que se va a efectuarse. 

Excepción

Sólo cuando la reparación sea DESPROPORCIONADA o DESORBITADA respecto del valor venal, cabrá indemnizar.