Camaras ocultas y privacidad del trabajador

Sentencia Defintiva: LA GRAN SALA del Tribunal Europeo de Derechos Humanos se pronuncia

Hace unos días se conocía la Sentencia de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el asunto López Ribalda, en la que por 14 votos a favor y 3 en contra se AVALA LA COLOCACIÓN DE CAMARAS OCULTAS PARA VIGILAR A LOS EMPLEADOS.

Esta resolución viene a enmendar la sentencia del mismo Tribunal de enero de 2018: se dictaminó entonces que el empresario NO podía grabar de manera oculta porque se atentaba con ello el derecho a la vida privada de los trabajadores. Aquella resolución queda ya derogada con la presente sentencia, por lo que el post discurrirá en el análisis de las circunstancias que han llevado a la Gran Sala a cambiar de postura.

PREVIO

Grabar a los empleados, ya sea con cámaras ocultas o visibles, supone una intromisión en su derecho a la privacidad, reconocido en el art 8 Convenio Europeo de Derecho Humanos. Lo que habrá de determinarse en cada caso es si esa intromisión es justificada o ilegítima. Se produce, por tanto, una colisión directa entre dos derechos: derecho la privacidad del empleado y derecho a la propiedad de la empresa.

HECHOS ENJUICIADOS

En 2009, Mercadona sufrió cuantiosas perdidas en existencias en una de sus tiendas en Barcelona, por lo que se decidió colocar cámaras ocultas en el establecimiento. Las cámaras «cazaron» a cinco empleadas robando productos y ayudando a otros a hacer lo mismo.

JUSTIFICADA O ILEGITIMA:
Circunstancias a valorar

Han de analizarse las ubicaciones donde se realizan las grabaciones, así, la protección a la privacidad variará según la zona de trabajo en la que nos encontremos: no se exige el mismo nivel de protección en baños y aseos que en los lugares visibles o accesibles a los compañeros de trabajo o al público en general, en estos últimos espacios el celo a la privacidad decae. En el supuesto enjuiciado por la Gran Sala las grabaciones se produjeron en las zonas de caja, por lo que el nivel protección exigido era el menor posible, entiende el Tribunal. 

Asimismo, resulta trascendental el periodo de tiempo durante el cual se han venido realizado esas grabaciones. Entiende la Gran Sala que no supone la misma intromisión grabar durante un breve período de tiempo que hacerlo de forma indiscriminada y sin acote temporal; en este último supuesto estaríamos ante una intromisión ilegítima de primer orden.

Igualmente, ha de valorarse si grabar a los trabajadores es una medida que trae origen en sospechas fundadas de que se están llevando a cabo actuaciones “incorrectas” por estos. Es decir, debe existir una justificación ex ante para la colocación de las cámaras ocultas, no se debe pretender descubrir hechos de los que no se tenga previa sospecha. En el supuesto enjuiciado se venían produciendo cuantiosas pérdidas en existencias, por lo que la colocación de cámaras ocultas en averigucación del origen de dichas pérdidas es una medida justificada en al problema que se pretendía solucionar, entiende la Gran Sala. 

abogados-abgados-abogados

De manera adicional se establece que si la empresa decide despedir al trabajador «cazado» ha de concretar en la carta de despido TODOS Y CADA uno de los extremos concerniente a la grabación y a la sanción acordada: despido. 

CONCLUSION

Siempre que se realizan grabaciones en el puesto de trabajo se está produciendo una intromisión en el derecho a la privacidad de los empleados, ahora bien, esta intromisión algunas veces será justificada y otras, ilegítima. Esta distinción se realiza teniendo en cuenta las circunstancias del caso concreto: período y ubicación en los que se realizan y las premisas que dan lugar a que el empresario grabe a sus empleados, principalmente. Así, en el caso enjuiciado, se entiende que las grabaciones no son ilegítimas pues se realizaron durante un breve espacio de tiempo en zonas comunes y previa sospecha de que se estaban llevando a cabo por las empleadas determinados episodios de hurtos.

Así, podemos concluir que sólo se realizarán conforme Derecho aquellas grabaciones que respeten las premisas arriba analizadas.

OPINION PERSONAL

Aunque nos parece acertado el planteamiento jurídico plasmado, ha de decirse que estamos ante una sentencia que NO colma todos los vacíos existentes en este ámbito, perdiendo el Tribunal una fantástica oportunidad para armonizar todo el espectro de supuestos en torno a las grabaciones en el puesto de trabajo; y no sólo cuando éstas se producen con cámaras ocultas. 

Esta laguna igualmente podemos apreciarla en que sólo se valora la idoneidad de las cámaras ocultas cuando la grabación se produce en protección la propiedad privada de la empresa (protección ante robos/hurtos) pero no cuando las cámaras ocultas se colocan con el único y exclusivo fin de vigilar la actividad laboral de los empleados. 

Aunque en este último supuesto toda cámara oculta colocada para tal fin habría de considerarse como una medida ilegítima: el derecho a la privacidad se encuentra en un escalón superior al de libertad de empresa, por lo que en caso de colisión entre ambos debe primar aquél, como así ha declarado el Tribunal Constitucional en no pocas ocasiones. No obstante y pretender desmerecer en medida alguna la Jurisprudencia de nuestro Tribunal, el Tribunal Europeo deja pasar una oportunidad de armonizar el asunto de las grabaciones en todo el territorio continental. 

Contacto
+34 628 28 29 46

C/ Sevilla 86, Ronda. Málaga